No quiero ser mujer en queja pero mientras limpio la casa pienso que podría estar en otro lugar, son extraordinarias las horas de los días libres, horas de mente vigorosa de amanecer el día sin obligación de entrar en el camino del salario, horas que siento perder en estas tareas, horas distintas a las horas de lunes a viernes, días estos de horas polvorientas que se arrastran por la tarde con el peso de la mañana, horas que no me desccubren alegría en las cosas. Si viviera en otro sitio, quizás no fuera así, un lugar más verde, más húmedo, no tan seco. Pero todos los lugares tienen sus miserias. Los sentimientos que ahora me golpean se deben a un mal uso de las horas, es una pena tan grande destinarlas a tareas que podría realizar con mis otras horas, con las horas sucias, las horas cansadas, aunque no las termine y las deje para el día siguiente o para el otro, o para cuando pueda, no pasar...
Benita López Peñate

Bello, Benita. Un abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias, Molino Blanco, me alegro que les guste. Un abrazo fuerte.
ResponderEliminar...el rocio gota a gota ha ido empapando la tierra para que tu recogas los frutos de tu siembra
ResponderEliminarMuchas gracias, Paco, por tu aporte, palabras que dan paso a una segunda parte del texto. Un abrazo
EliminarLos que siembran y los que andan y no siembran. Participo de tu poesía en la que siembras al andar. Saludos
ResponderEliminarMuchas gracias, Carlos, por ser partícipe de la siembra en el camino.
EliminarEncontré unos versos cuyo autor se llama como tú, tal vez sea tuya su siembra:
"Y todo, como el diamante,
antes de luz es carbón"
Autor: Carlos Sotuyo