No quiero ser mujer en queja pero mientras limpio la casa pienso que podría estar en otro lugar, son extraordinarias las horas de los días libres, horas de mente vigorosa de amanecer el día sin obligación de entrar en el camino del salario, horas que siento perder en estas tareas, horas distintas a las horas de lunes a viernes, días estos de horas polvorientas que se arrastran por la tarde con el peso de la mañana, horas que no me desccubren alegría en las cosas. Si viviera en otro sitio, quizás no fuera así, un lugar más verde, más húmedo, no tan seco. Pero todos los lugares tienen sus miserias. Los sentimientos que ahora me golpean se deben a un mal uso de las horas, es una pena tan grande destinarlas a tareas que podría realizar con mis otras horas, con las horas sucias, las horas cansadas, aunque no las termine y las deje para el día siguiente o para el otro, o para cuando pueda, no pasar...
Benita López Peñate

Qué lindo.¿ Son de uva caleta las hojas? Yo escribia poemas en ellas para regalarlos,ya no porque estoy lejos de la playa. Hermosa idea tenerlas a la entrada de la casa. Me llegó el aire fresco de tus abanicos arbóreos.
ResponderEliminarBuenos días, querida amiga. Me alegro que te guste el poema. No sabía que se llamaran así las hojas, ni conocía el nombre de "uvas caleta". Lo busqué ahora en google, y la sorpresa es que has adivinado bien, la planta se parece mucho, diría que hasta es idéntica a la planta de las hojas que recogí ese día. leí que tiene propiedades incluso curativas. Veo que da para mucho, las cualidades de estas hojas para desarrollar el texto, incluso para escribir en ella, como tú ya lo has hecho. Muchas gracias por tu mensaje. Feliz día de domingo, un abrazo grande y fuerte desde Canarias!
ResponderEliminar