No quiero ser mujer en queja pero mientras limpio la casa pienso que podría estar en otro lugar, son extraordinarias las horas de los días libres, horas de mente vigorosa de amanecer el día sin obligación de entrar en el camino del salario, horas que siento perder en estas tareas, horas distintas a las horas de lunes a viernes, días estos de horas polvorientas que se arrastran por la tarde con el peso de la mañana, horas que no me desccubren alegría en las cosas. Si viviera en otro sitio, quizás no fuera así, un lugar más verde, más húmedo, no tan seco. Pero todos los lugares tienen sus miserias. Los sentimientos que ahora me golpean se deben a un mal uso de las horas, es una pena tan grande destinarlas a tareas que podría realizar con mis otras horas, con las horas sucias, las horas cansadas, aunque no las termine y las deje para el día siguiente o para el otro, o para cuando pueda, no pasar...
Benita López Peñate

Pronto nacerá otro libro de estos poemas. Qué hermosura contemplativa y serena. me gustaría poder plasmar así lo que ven mis ojos.Suelo mirar demasiado al interior cuando esribo. Tú sabes combinar el adentro y el afuera.
ResponderEliminarQuerida amiga, prueba de que combinas el adentro y el afuera al escribir es tu nuevo libro que he tenido la suerte de leer en estos días, libro en el que Reyna sale constantemente afuera desde su más adentro, ¡y qué libro de ternura más hermoso!
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