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Entradas

Amaneciendo

Salgo de una negrura y entro en otra de igual silencio, un gato negro de ojos verdes me mira aclarando el día.  Noche de lunas verdes.    Benita López Peñate 

Horas por mí encarceladas

    No quiero ser mujer en queja                      pero mientras limpio la casa pienso que podría estar en otro lugar, son extraordinarias las horas de los días libres, horas de mente vigorosa de amanecer el día sin obligación de entrar en el camino del salario, horas que siento perder en estas tareas, horas distintas a las horas de lunes a viernes, días estos de horas polvorientas que se arrastran por la tarde con el peso de la mañana, horas que no me desccubren alegría en las cosas.  Si viviera en otro sitio, quizás no fuera así, un lugar más verde, más húmedo, no tan seco. Pero todos los lugares tienen sus miserias. Los sentimientos que ahora me golpean se deben a un mal uso de las horas, es una pena tan grande destinarlas a tareas que podría realizar con mis otras horas, con las horas sucias, las horas cansadas, aunque no las termine y las deje para el día siguiente o para el otro, o para cuando pueda, no pasar...

La infancia

Arcilla de memorias la infancia en mis manos armando surcos. La tierra ya la tengo y también el agua, arterias de acequias pigmentan en el aire acuarelas de tomateros.   Fotografía: Celedonio López Texto: Benita López  

Reseña del libro EDAD DE AGUA

  Reseña del libro EDAD DE AGUA, de la autora Benita López Peñate (Mercurio Ediciones)   .   Por HELENA FALCÓN (periodista especializada en comunicación cultural)   En cuestión literaria me parece que el título es lo más evocador y poético, y ya te permite posicionarte antes de entrar a leer. Creo que el libro se podría definir con dos frases que usted misma emplea en algunos de los poemas que aparecen en el libro: "los muertos son lámparas y las palabras tienen otro ritmo", creo firmemente que esta última frase es sin duda la más explicativa para que el lector pueda entender sus versos. Es un poemario emotivo pero siento que se ha quedado en la superficie y estoy segura de que puede sumergirse más de lo que lo ha hecho. Destacaría las siguientes páginas con lo poemas más profundos y proféticos: pág 27-32-34-40-63-85. Un libro con temática universal capaz de llegar a muchos corazones. En cuestiones estéticas, añadiría en próximas publicaciones ilustra...

Un poema haikus de mi hermana Ana, en Playa Blanca (Puerto del Rosario, Fuerteventura)

                En noches libres             los cantos de las pardelas.               Suave murmullo.   Fotografía: Ana López Peñate Poema: Ana López Peñate

Pensamientos

  Muestra de vestidos antiguos celebra el día de las islas, pero ningún recuerda los días de diario ni los días de salir    de mis ancestros, almas campesinas y obreras. L a tradición también tiene sus clases. Distintos telares, tejidos y muestrarios. 2 Árbol universitario. Ramas de ciencias y letras a la familia humilde también ofrecen su fruta. Y salimos universitarios. Magisterio, medicina, derecho, arquitectura, ingenierías gracias a padres y madres deslomados envistiendo el surco de su salario. Heridos en el centro de la espalda duele escribir las páginas del libro sagrado de los días, pero la espalda se mantiene unida como si fuera dos alas de un corazón anidado de esperanza por el hijo, por la hija. Amarguras y remordimientos acompañan a quien de familia humilde por la universidad pasa. La frente del padre, la frente de la madre y la suya propia siempre están presentes el si quieres, puedes, la educac...

Mi hermana en Playa Blanca

El cielo se nubla a su paso por la playa. Nidos de agua dulce.  La isla teje el agua para su tierra. Benita López

DIÁLOGO CON MI NIETA JANA

                                                                       A mi hijo Airam,                                                                                  a mi nieta Jana,                                                                      a mis nietos Himar y Pedro,            ...

Aglutino lo disperso y mi casa regresa

                     I La noche tiene un corazón y el corazón tiene una puerta. Toc o y la puerta se abre, el alma recobra el baile y el canto, la honda oscuridad líquida. Tiene la noche un misterio. El anhelo de tocar a su puerta nos mantiene en pie.                II Aglutino lo disperso y las palabras van viniendo como si fueran ladrillos. Cada una ocupa su puesto. Terminan la obra y desaparecen. Ya no son palabras, son la imagen del grafiti que construyeron. Así ordeno mi cabeza.   Benita López Peñate

Alrededores del Mercacentro (Vecindario)

Escultura a Victor Jara. La guitarra podría ser de cualquiera, las manos solo pueden ser suyas, separadas del cuerpo tocan las cuerdas del aire. En un banco próximo alguien lee un libro. De lo que arde y sobrevive son la escritura y la música, madera y acero. Las nueve de la mañana. Ayer fueron las primeras lluvias, la calle huele a limpio. Alrededores del Mercacentro. Unos van y otros vienen como mejor pueden en el trajín diario de estar vivos.   Benita López Peñate  

PROMESA DE TIERRA

Plantaré mi pecho en aquella tierra abandonada que ven mis ojos para que florezcan los surcos. Promesa de tierra. No sé qué semillas brotarán pero tendrán flores lindas  de mi pecho sobre el pecho de la tierra en promesa de savia por Himar. Cuando pasen los días, los meses llevaré a mis nietos, llevaré a Jana,  llevaré a Pedro, llevaré a Himar, ¡qué flores y espigas más bonitas sus pechos infantiles latiendo sobre el pecho de la tierra!   Benita López Peñate  

JANA

Y los pájaros, Jana, ¿dónde están? Mira risueña. Una bandada de mirlos se posa sobre la verja . Pasa un helicóptero. Lo busca en el cielo y lo observa seria. Regresan a la casa. Hay una mosca en la sala. Tiene alas y vuela. Jana la mira contenta.  Benita López Peñate

Impasible

 1 Letanía eterna este ir y venir del mar impasible a cuanto suceda en la orilla o en sus aguas. Va y viene con lo que tenga como si no tuviera nada. En otras partes del mundo la sangre llega a la orilla, letanía eterna de odio. Vidas impasibles, los ríos de sangre no son nada. Benita López Peñate

HIMAR

                 HIMAR Toma mi pecho,  coge mi corazón, y la vida si fuera preciso; mi camino ya es largo y el tuyo recién comienza. el árbol tiene muchas hojas para escribir, le dice en arrorró la abuela al nieto. En la pizarra de la noche escribe con tiza blanca  las vocales y consonantes del nombre HIMAR,  con la misma certeza  que escribía el abuelo números y signos. Benita López Peñate

Riesgos laborales, Inspección de Trabajo...

  Camarera de piso corriendo de un apartamento a otro. Morfina para el dolor a los sesenta. Benita López Peñate

Atardecer

  Senda naranja en el agua el crepúsculo de esta tarde. Yema de vida en mis ojos. Fotografía: Ana López Peñate Texto: Benita López Peñate

Mis labios de tierra

  Mis labios no saben a tierra, los muerdo y no tienen sangre, no tienen letras mis dientes. Res a un poste atada, dos metros de hierba: máquina obrera usurpa mi mente. Rumio las hojas, los tallos, las piedras, los caminos de las raíces mastico ahondando un sol en el centro y el abecedario regresa. Saben a tierra mis labios, los muerdo y asoman los ríos de savia blanca y verde de árboles. Tienen letras mis dientes. Como si fueren baifillas recién paridas mi lengua las lame, tambaleantes buscan las ubres amamantando la página en blanco. Fotografía: Celedonio López Peñate Texto: Benita López Peñate