Galileo
afirma que la naturaleza es el gran libro. Que lo tenemos ahí, abierto ante
nosotros para la lectura Y que no es perfecta, que tiene sus irregularidades,
pero estas no la minoran en absoluto. Galileo también nos habla de la importancia del alfabeto, que con solo veinte
caracteres podemos hablar con personas que ya han fallecido o que aún no han
nacido o con personas que viven separadas por grandes distancias. Y Galileo
también afirma que el pintor cuando pinta un pájaro, usa distintas tonalidades
de colores, sin añadir una pluma porque entonces sería un pájaro y no su pintura, y que cuando pinta a un árbol tampoco pone una hoja porque entonces
sucedería lo mismo. Todas estas cosas nos decía Galileo, ¿podría afirmarse también de un poema?
Benita López Peñate
1 Vida en mis brazos. Después de dos muertes importantes, nace mi nieta. 2 Cuando te fuiste, cuando te estabas yendo, te acompañé de margaritas; y hoy, nace tu nieta y en el jardín también hay margaritas, y vuela una mariposa, se acerca, revolotea y viene otra y la acompaña. Vuelan juntas y se van por caminos diferentes. 3 La luz, Jana, la luz trenzada, siempre búscala, detente en las líneas, verás como tus ojos se abren en luces pequeñitas. Te vendrán luces grandes, luces grandes del sol, pero nunca desaproveches una luz pequeña; por mucho que te digan que vayas a lo grande, no hagas caso, te pueden confundir, ¿lo grande, Jana, ¿qué es? 4 ¿Ves esta tunera? Si la observas despacito verás que también es belleza las pequeñitas cañas de espinas. A...
Comentarios
Publicar un comentario