Ir al contenido principal

UNIDAD


                                                
La naturaleza siempre tan presente se vuelve hoy interrogante para mí. María Zambrano dice: «El ser de la naturaleza es invariable». Entonces, ¿es invariable el árbol? ¿Cómo es posible que sea inmutable lo que hasta ahora ha representado movimiento para mí? Y descubro la causa. La unidad. La raíz permanece invariable. Las hojas, las flores y el fruto son la expresión escrita de su voz. Un día me dije: «No te preocupes, serás un puzle». Y sí era para preocuparme, ¿cómo reconocerse, entre sí, versos escritos con voz diferente aunque tuvieran intención de conformar un solo árbol? Es tan difícil cuando el ritmo no es el apropiado… ¿...? ¿Apropia-do? ¿A-propia-do? ¡Increíble!. Mi corazón deposita fuera las imágenes en súplica de fuente, el deseo de libertad niega en él otras melodías, no quiere que ningún cauce lo apropie. Es doloroso y largo el aprendizaje del agua. Solo cuando se haga río, será capaz de su propia música.  Seguramente distinta a la de ahora, aunque siempre mirándose en el agua primera que le dio el ser: sería absurdo un corazón desdiciéndose de sus propios latidos.
BENITA LÓPEZ PEÑATE

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuaderno para Jana

1 Vida en mis brazos. Después de dos muertes importantes, nace mi nieta. 2 Cuando te fuiste,             cuando te estabas yendo, te acompañé de margaritas;   y hoy, nace tu nieta y en el jardín también hay margaritas, y vuela una mariposa, se acerca, revolotea y viene otra y la acompaña. Vuelan juntas y se van por caminos diferentes. 3 La luz, Jana, la luz trenzada, siempre búscala, detente en las líneas, verás como tus ojos se abren en luces pequeñitas. Te vendrán luces grandes, luces grandes del sol, pero nunca desaproveches una luz pequeña; por mucho que te digan que vayas a lo grande, no hagas caso, te pueden confundir, ¿lo grande, Jana, ¿qué es?             4 ¿Ves esta tunera? Si la observas despacito verás que también es belleza las pequeñitas cañas   de espinas. A...

Amaneciendo

Salgo de una negrura y entro en otra de igual silencio, un gato negro de ojos verdes me mira aclarando el día.  Noche de lunas verdes.    Benita López Peñate 

Siembro en el corazón

Necesito  sembrar en el camino. La tierra más próxima a mí, está en el pecho, puñado de tierra sin distancia entre la semilla y el fruto: siembro hortalizas y ya me enraman las verduras, siembro árboles y ya colman mis labios la fruta. En el corazón el tiempo de siempre no existe. Son otras las horas. Benita López Peñate