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Playa de Arinaga, ya cerca la primavera

  Tomo para mi pecho lo que me dan mis ojos. Siempre embuchando. Caracola de fortuna. Cuando llega la noche mi pecho sobre la cama rebosa.                                                                                                                                                                                                                                                   ...

Jugando en la playa, como juega mi nieta.

  Una piedra blanca luce  c achito de luna sobre la arena. Hileras de piedr as amanecieron la playa. Jana está jugando. Tira  piedras al mar, escucha  el sonido y se inclina sobre  las ondas. Jana está jugando. Se calza con piedritas para sentirlas   rodando cuando el agua lle g a. Me acerco a la orilla. Caricias de piedras bajo mis pies el juego de mi nieta. Benita López Peñate

Un domingo por la tarde (La fotografía que me acompaña en este poema se la hice a un cuadro de la pintora y poeta Dunia Sánchez Padrón)

  Ojos polvorientos Ojos polvorientos. El pensamiento no alcanza la belleza que se esconde en esta desidia de calle, el alma no tiene espejo, ni siquiera un parecido siento con el bosque cuando comienza desnudo junto al asfalto. Nada se le asemeja en esta tarde de domingo, el lunes ya se cierne en la mirada, estampida de alas mi alma en alerta: de las salinas que más me pueblan no procede el pan de mi salario. Autora: Benita López Peñate La fotografía que me acompaña en este poema se la hice a un cuadro de la pintora y poeta Dunia Sánchez Padron. Es una pintura preciosa. Una salina de noche. La fotografía no es de calidad, no recoge del todo su belleza, pero al menos contiene un reflejo de la misma.     

En el patio de noche

 Salgo al patio de la noche. La oscuridad me deslumbra. Mis ojos se acomodan y son capaces de ver en las paredes claridades de luces lejanas. El deslumbre desaparece. Todo en silencio,  Las estrellas no hacen ruido. Benita López Peñate